TEORÍAS I
¿VIENEN A POR NOSOTROS CUANDO NOS VAMOS?
¿Viene nuestro último ser querido fallecido cuando nos llega la hora?, ¿nos ayuda a "dar el paso" para que todo sea más sencillo?, ¿nos espera hasta que abandonamos el cuerpo para nunca volver?. A veces pienso que es así, siempre he pensado que después de esta vida hay algo más, algo que no sabemos y que nadie nunca, repito NUNCA NADIE, ha vuelto de allí para contarnos lo que hay. Con este post inicio una serie, como alguna que otra querida coctelera, en la que explicaré minuciosamente algunas de las muchas teorías que tengo al respecto de un montón de temas.
Esta primera tiene como fundamento algo que me ocurrió este verano y que no había contado hasta ahora. Como muchos ya sabéis, mi madre falleció a final de julio, estuvo ingresada una semana como final a su muy larga enfermedad. El día que ingresó, yo llevaba dos noches prácticamente sin dormir y nos dieron cama, una mañana de domingo de julio en Valencia, en un conocido hospital. Pues bien, yo le solicité a la médico que, por favor, no la pusieran en una habitación de cuatro personas, de las que todavía quedan en ese centro y ella, muy amable, tuvo a bien, viendo la situación, dejarla sola en una hermosa y soleada habitación del fondo de la planta de cardiología, aunque su corazón no era lo que le había dado problemas. Caminando por el pasillo detrás del celador que empujaba la cama de mi madre y conmigo detrás llevando los trastos, se nos acercó una enfermera que me preguntó "¿sabe alguien que estáis aquí?", a lo que yo le respondí "no, todavía no he avisado a nadie" y ella entonces me dijo "es que ha venido un señor preguntando por vosotras". En aquel momento sólo la familia más directa sabía que estábamos en el hospital esperando cama, pero aún no había tenido tiempo de avisarles diciéndoles que planta y que habitación teníamos. Nadie sabía que estábamos allí, era sábado y era temprano. No se suelen recibir visitas a esas horas y menos cuando no se sabe.
Lo más lógico es que se tratara de una equivocación, lo más razonable. Pero queridos amigos, lo primero en lo que pensé es que se trataba de mi padre, sí de mi padre, fallecido hace casi tres años de repente y que la adoraba (nos adoraba). No se trata de nada fantasmagórico, ni terrorífico, si no de algo maravilloso, una persona que te ha querido mucho vuelve a por ti para ayudarte a dejar este mundo. Soy una persona bastante escéptica para estos temas aunque no los niego, ni creo ni no creo, soy científica y procuro darle una explicación lógica y razonable a todas las cosas y... también soy creyente, aunque poco practicante. Pues bien, las tres cosas son perfectamente compatibles con mi teoría, o con esta teoría que no es precisamente mía. Hasta la fecha no lo había comentado con nadie, pero el otro día hablando de estas cosas lo comenté con compañeros de trabajo que se quedaron bastante sorprendidos. Nunca sabré quién era realmente, porque tampoco le pregunté a la enfermera qué aspecto tenía, ni tampoco me acuerdo de la cara de la enfermera y, para que quede claro, no lo soñé. Pero algo en mi interior me dijo desde un principio que había sido él, que sabía lo que iba a ocurrir y venía a esperarla...
Lo malo es si llega el momento y no te espera nadie... espero que eso no ocurra.
Os animo a que contéis vuestras experiencias en estos temas, espero no haberos asustado.
Besos y que paséis buena semana,
Araceli, hoy más que nunca "altar del cielo".
(Fotografía, cortesía de mi amigo Juanan)





Fran dijo
Yo creo que los seres humanos somos algo más. Cuando tras la muerte de una persona, ésta se incinera o se descompone, al final lo que queda son cenizas. Unos cuantos elementos químicos sueltos. Pero esos elementos no serían capaz por sí solos de recrear una persona. Somos algo más. Y ese algo más que somos es lo que yo creo que posibilita cosas como que, aunque ya no existamos físicamente, sí que podamos volver a encontrarnos de otra forma con los seres queridos.
30 Septiembre 2008 | 11:50 PM