LA NINA S´HA CAGAT
La cuestión es que el otro día en el trabajo, nos acordamos de una anécdota muy graciosa que tuvimos la primavera pasada. Resulta que donde yo trabajo es un servicio central de un hospital, en el que a determinadas horas parece que todo el mundo se ponga de acuerdo a la misma hora para venir a pedir resultados, llamar por teléfono insistentemente, llamar al móvil compulsivamente, llegar muestras para procesar de todas partes y de allende los mares, jefes clínicos, adjuntos, residentes y demás con dudas metódicas, delegados comerciales con ansias de vender, ¡TODOS A UNA, FUENTEOVEJUNA!. Encima a mí me ocurre que a esa hora, después del almuerzo, suelo tener una especie de somnolencia-nebulosa-estado catatónico-cataléptico que me impide pensar con claridad. Total que un día cualquiera de primavera, a la citada hora, estando en ese estado y con toda esa gente por en medio, aparece una delegada, muy mona ella, con una voz nasal que algunas de las enfermeras tildan de “pija”, presentándonos algún producto para que se lo compremos. Medio sopa y tratando de atender a lo que me decía, de pronto, noto un olor característico y sin pensarlo más le digo:
- No fa olor a nina ? (¿no huele a muñeca?), a lo que ella me dice: - ¡Ay, que debo ser yo, que esta mañana me he tirado la gasolina por encima y me he manchado la cazadora!. Y yo le respondo: - No, tú no eres ni tu cazadora tampoco, a mí me huele a muñeca nueva. En ese preciso instante, un par de técnicos se hallaban abriendo, perdón por la muestra, un tarro de heces diarreicas, sí de esas asquerosas que cuando las abren perfuman todo el laboratorio, a la vez que yo decía lo de la muñeca y lo curioso es que a mí no me llegaba el olor o estaba demasiado distraída para sentirlo. Ni que decir tiene, que esta pareja se estaba partiendo el culo de la risa causada por la extraña situación, aunque más que extraña era surrealista y esperaron a que se fuera la chica para contármelo.
Queridos bloggeros, disculpad que haga tanto tiempo que no escribo, pero mis obligaciones familiares y falleriles hacen que no tenga tiempo para nada y menos para escribir. Suelo llegar a casa hacia las 11 de la noche, con el tiempo justo para cenar y meterme en la cama. Tengo plancha atrasada de hace una semana y costura folclórica pendiente que he de terminar para el mes de marzo.
Por la noche, tumbada en la cama y tratando de dormir, no podía hacerlo de la juerga que tenía recordando la situación. Me imaginaba la carita de emoción de una niña, como en su día yo lo fui, abriendo la caja de una muñeca nueva, con su trajecito nuevo, su pelo peinadito, sus muchos complementos… y ¡SORPRESA, era verdad que hacía caca!, jajaja.
Bueno, continuará con más y mejores anécdotas. De momento vais bien servidos. Ya iré dando noticias falleras, con tanta celebración y acto fallero, ni compro ni cocino desde hace más de un mes.
Buen fin de semana.
OS QUIERE,
ARU

sonia dijo
Pues menos mal que no estabas muy atinada y no diste con el olor, ¡¡¡¡¡puaaaajjjjjj!!!!!!
Con la de novedades que tienen los muñecos de ahora, lo del olor no me extrañaria nada :S
Un besito.
23 Noviembre 2008 | 07:34 PM