¿HAS TRAÍDO LA HORCHATA PARA MOJAR LA ENSAIMADA?
...Porque no hay nada más rico que una buena ensaimada (en su defecto fartones) para acompañar a una fresquita, granizada y "king size" horchata de chufas de la huerta de Alboraya, por lo menos a mí las dos cosas me encantan.
La pregunta en cuestión la hizo el otro día, en la consulta de dermato-venereología, una compañera, muy tremenda ella, mucho más que yo, a un paciente que engullía una ensaimada a la vez que se retorcía de dolor en la camilla, pues le acaban de poner una "banderilla" de penicilina, de las que duelen mucho el culo. Cada persona es un mundo y los seres humanos somos, afortunadamente, irrepetibles, cada uno reacciona de forma muy distinta ante las distintas situaciones en las que nos vemos a lo largo de la vida, pero ante el dolor intenso, que producen algunas inyecciones o lo que sea, lo último que me vendría a mí a la cabeza es tener apetito... Pero al protagonista de nuestra historia le ocurrió justo lo contrario.
Érase una vez, una pareja muy cuitaidita ella, muy aseaditos, muy arregladitos y muy bien vestiditos, pero con un chancro sifilítico, cada uno de ellos, de los que aparecen en los libros. Habían decidido tratarse la venérea enfermedad, pero el antibiótico vía oral que habían ingerido, juntitos, a la misma hora y en el mismo sitio, les había hecho cosquillitas, así que en vista que la historia no se curaba sola, decidieron ir a la especialista para que les diera solución. "Solución hay bonitos... Pero duele un poco, hay que ponerse tres inyecciones de penicilina, de la de toda la vida, así que... Pase el primero". Y allá que fue el "palomo" a tumbarse en la camilla, por si se mareaba, mientras le clavaban la "banderilla" en el glúteo. Cuando el líquido hizo su presencia, los gritos de dolor, bastante exagerados por cierto, no se hicieron esperar y para aplacar este trance, su querida pareja sacó de la mochila una ensaimada recién comprada, toda rociada de azúcar glas, y se la metió en la boca, pues el niño cuando tiene pupa tiene hambre.
Imaginaos la escena, veinteañero tumbadazo en una camilla de la SS, con el pantalón a mitad de pierna, el culo en pompa, la esaimada engullida en la boca y el azúcar glas repartido por su camiseta, sábana, camilla, bata de médico, por el suelo, etc... Y encima gritando lo mucho que le dolía. Su pareja pegaba respingos con el trasero pensando que a él le esperaba la misma suerte y como solemos decir en Valencia, "se le iba la color".
A mi amiga no se le ocurrió mejor cosa que preguntar a la pareja, ¿NO HAS TRAÍDO HORCHATA PARA MOJAR LA ENSAIMADA?, ASÍ DESAYUNAMOS TODOS, JAJAJAJAJA.
¡PERO QUÉ TE VAS A ASFIXIAR, SI GRITAS Y COMES A LA VEZ!, le gritaba a su vez la dermatóloga, así que a la enfermera, toda manchada de azúcar glas, se le acabó la paciencia y, sacándolo a empujones de la sala de curas, al menda, a la ensaimada, al azúcar glas y por extensión a su pareja, les dijo "¡A GRITAR A LA CALLE!".
Tengo entendido que las posteriores inyecciones transcurrieron en un clima de más tranquilidad, se las puso otra compañera, aunque cada vez que acudían a la consulta de derma no hacían si no advertir "la de dentro que no me pinche, ¿vale?" y "la de dentro", mi amiga la salvaje, le gritaba a su vez:
"¿HAS TRAÍDO LA HORCHATA PARA MOJAR LA ENSAIMADA?"...
A propósito, ¿se dice ENSEIMADA o ENSAIMADA?, creo que ambas están aceptadas por la RAE, espero que os haya gustado y os hayáis reído un rato.
Besos veraniegos.


Maryna dijo
De traca!! Un beset bonica!
22 Junio 2009 | 07:02 PM